Durante el ejercicio de buscar un movimiento social o práctica artísitca que pudiera sostener que la subjetividad surge en los años 70 y que ha convertido en motor fundamental del capitalismo neoliberal de la actualidad. Me pareció que la música sería un buen indicador y reflejo de lo que sentía y pensaba la sociedad en términos generales. Al fin y al cabo, la música es un medio artístico que podríamos denominar de gran alcance, los artistas pretenden llegar a cuanto más público mejor y adquirir música o sentirse, de algún modo, influenciado por el mensaje de un artista para el consumidor es relativamente fácil y barato. De este modo, se genera una especie de simbiosis entre los artistas queriendo encajar con su público y el público tratando de sentirse identificados con lo que escuchan.

Para el ejercicio pensé en algo que me mostrara de manera evidente el cambio de pensamiento sucedido en aquellos años, los 70. Mis investigaciones a base de blogs, noticias en periódicos, wikis, etc. no me ayudaban, era muy difícil detectar claras evidencias para poder desarrollar el escrito con éxito. Entonces recordé esos hipnóticos histogramas que se mueven durante el tiempo y muestran la evoluciones de algún factor durante el tiempo, se pueden encontrar muchos ejemplos por internet como por ejemplo: la población de los países, sagas de películas más conocidas, lenguajes de programación o inventos más populares, sí algo freak. Después de explorar varios, encontré el que se adaptaba perfectamente a mi búsqueda en concreto —> Most popular Music Styles 1910 – 2019 ( aquí abajo os lo dejo ) El vídeo se basa en los lanzamientos de discos, vinilos y/o CDs, alrededor del mundo según género musical y su fecha de lanzamiento.

Al observar el video se aprecia que a partir del 1970 la música disco irrumpe en la parte inferior de la imagen, la representación ordena de mayor a menor de arriba abajo, y en tan solo 4 años (1974) desbanca de la primera posición al Pop-rock habiendo pasado por delante del Soul, Country, Funk y todos los sub-géneros del Rock. Y esta hegemonía duró hasta el 1980 que el pop-rock recuperó su posición. El final de la música disco fue, directamente, suprimida por el poder “invisible” de una sociedad, pero invisible del todo no lo fue.

En el verano del 1979 ocurrió un acontecimiento, que bajo mi punto de vista, refuerza la idea de que la música disco fue un símbolo relacionado con la revolución ideológica de los 60/70, que en el libro “momentos clave 100 años de música” lo denominó “La noche en que la música ardió en la hoguera”. Por aquellos tiempos, en EEUU, la música disco era menospreciada no solo por su simplicidad respecto a otros géneros musicales, un beat 4/4 con una base mínima pero a la vez suficiente para los efectos del ritmo y con una instrumentación heredada del funk y soul, sino más bien por el modo en que fusionaba la cultura negra, la homosexualidad y las expresiones minoritarias, incluso se llegó a generar el movimiento anti Disco, con pegatinas con lemas anti música disco y radios refiriéndose al género como no música.

Al acabar la guerra de Vietnam, con una crisis económica cohabitando en el tiempo, el horno no estaba para bollos, y el béisbol era un refugio para el entretenimiento masculino, antítesis de la cultura disco, paranoicos y esquizofrénicos (Deleuze y Guattari). Un jugador de Beisbol, Michael Veeck, se unió a Steve Dahl, un dj de radio, para organizar el “Disco demolition Derby”. Si se acudía al estadio con un álbum de música disco la entrada al partido costaba 0,98 dólares, consiguiendo así el aforo máximo, en el descanso del partido, Dahl apareció en escena para quemar miles de discos, el evento se convirtió en una batalla campal y no hizo más que materializar y hacer evidente el resentimiento general con el género musical. A partir de este momento la música Disco prácticamente desapareció del panorama fusionándose con el género dance.

*Esto me hace relacionar la música disco con el reggaeton y sus posibles analogías, como la dura crítica que ha sufrido este género desde los 2000 con referencias muy parecidas de desprecio, tacharla de género machista, sexista, etc. Hoy día, este género controla el panorama y no hay artista que no ponga un ritmo con la misma cadencia para hacer más atractivas sus canciones, además muchas mujeres usan el reggaeton como forma de expresión feminista y liberadora. Eso sí, descarto un evento como la noche en que la música reggeaton ardió en la hoguera, porque creo que el efecto que causaría sería el contrario.

En mayo del 68, bajo consignas como “prohibido prohibir” y “seamos realistas, pidamos lo imposible” surgía un movimiento innovador y ansiando libertad dentro de un contexto sociopolítico anclado en los valores tradicionales, donde el éxito era considerado tener un trabajo fijo, una familia, una casa y un coche. Los géneros musicales que habían predominado hasta el momento, exceptuando los albores de los 60 eran el folk, el country, el rock de Elvis Presley, el de los Beatles (teenagers), bebop, jazz y R&B música muy poco reivindicativa y romántica. Estos géneros me hacen recordar al concepto árbol, como contraposición al rizoma, dónde hay una predominancia de mantener instrumentos clásicos y contar las mismas historias románticas una y otra vez, y dónde la música disco es digna representación de algo a cortar que crece fuera del sistema.

Los baby boomers nacidos a raíz del fin de la Segunda Guerra Mundial, por aquel entonces eran estudiantes universitarios, y fue allí donde germinó una revolución sin ningún cambio político pero con un sinfín de consecuencias a nivel social. La música chanson (música de cantautores de origen francés), el Rock de Bob Dylan, “Satisfaction” de Rolling Stones, el Soul de Aretha Franklin, contribuyeron, podríamos decir, de un modo rizomático al pensamiento occidental, pues la música no se atribuye a un único orden coherente sino que influye a la personas por otras vías no disciplinarias, entiendo que las conexiones con el pensamiento de los individuos viene dado por todo el contexto y no solo por los clásicas instituciones como la familia, la educación o el trabajo. Aunque la música puede encontrarse en un contexto disciplinario como es la educación, pero la música disco no sería el caso.

Las revueltas del 68 tienen como origen una manifestación en una universidad de la periferia de París pidiendo libertad para que, en horario nocturno, los chicos pudiesen visitar la zona de chicas y las chicas la de chicos, demandando así más libertad, aparentemente libertad sexual en ese momento. Sin embargo, lo que empezó como una petición, que podemos pensar hoy día, carente de transfondo político-filosófico, generó un sentimiento de deber de libertad en la gran mayoría de sectores de la población, cómo la de la clase obrera, que se unieron a las siguientes revueltas secundando el derecho que en ese momento no tenían y pensaban indispensable, el impacto mediático que generó el apoyo de la clase obrera al movimiento fue de la mejor manera que penetró en la población las ganas de cambiar la política actual del momento, se manifestarían contra el capitalismo, el imperialismo, el autoritarismo, el racismo, el machismo, las guerras (Vietnam), el consumismo, la falta de derechos del trabajador, etc. El objetivo de estas revueltas no era la lucha por el poder, sino lanzar al mundo un mensaje de igualdad en la educación, feminismo, ecologismo, libertad sexual, libertad en general y creatividad.

¿Y la música Disco era la cómplice de estos movimientos?

A raíz de las revueltas se generaron actitudes sociales como la autenticidad, el hedonismo, la centralidad del Yo y el impulso libertario. No me atrevo a afirmar que la música Disco representara a todos los movimientos ideológicos que se activaron gracias a las revueltas, no al menos públicamente, pero lo que es una realidad es que el mundo consumía este género musical por encima de otros. La música Disco no solo es un género musical, derivado de otros géneros como el funk o el R&B, si no que fue el generó que se popularizó en las salas de fiestas y discotecas (Studio 54) dónde el objetivo principalmente de los djs cuando ponían la música disco no era otra que prolongar la diversión entre drogas y sexo.

La música Disco representa la esquizofrenia de Deleuze y Guattari versus la paranoia de aquellos que encontraban este género musical como la anti-música y por lo que representaba. En la esquizofrenia se goza del deseo tal y como aparece, y  se acepta abiertamente cualquier valor, fácilmente reconocible en según que ambientes, como las discotecas y salas de fiesta, dónde reina el hedonismo y el impulso libertario priorizando el placer y la libertad de escoger ante la impunidad que te da la noche de fiesta. Por lo tanto, la finalidad de la música disco en el contexto de pensamiento de Deleuze y Guattari no es más que la de poner a disposición de las “máquinas deseantes” un contexto ideal.

La finalidad de la música Disco en su origen no fue, en absoluto, el motor de las revueltas y protestas, más bien fue un subterfugio para minorías de blancos, latinos y negros. Personas desencantadas de una vida rutinaria con empleos mediocres que encontraban en la pista el modo de sentirse diferentes y únicos, como John Travolta en “Saturday Night Fever” (1977), dónde Tony Manero pasaba de un ser un don nadie a rey de la pista.

A medida que nos acercábamos a los 80, las discográficas de grandes figuras de otros estilos musicales, como Rolling Stones, Rod Stewart y Kiss, forzaron sutilmente a que coquetearan  con el sonido disco, que además les reportaron grandes ventas y exposición en radios. Ayudaron a diluir lo que representaba la música disco y esta comienza a desaparecer y fundirse con otros estilos musicales como el dance, techno-pop, electro, house, etc.

            Recuperando la analogía del reggeaton y la música disco, me gustaría finalizar con una reflexión entorno a este estilo musical, apenas nos acordaremos, pero también sufrió duras críticas como letras simplonas, mensajes sexistas, machismo, etc. Aún habiendo un claro movimiento anti reggeaton este genero irrumpió en las discotecas, las radios y artistas consagrados. Las redes sociales inundan nuestros feeds con cortes de canciones del género en cuestión, dónde la gente, no satisfecha con compartir información privada, aprovechan para liberarse y reivindicar el poder feminista mediante la sexualización. Honestamente, desconozco cuál ha sido el acontecimiento que activa de modo masivo este comportamiento. Pero,  ¿el reggaeton forma parte del movimiento feminista? ¿Es posible que un estilo musical mayoritariamente etiquetado como machista se convierta en vehículo de un movimiento feminista? ¿El reggeaton forma parte de lo que Foucault denomina “episteme”? Conjunto de las ideas que cambian según la época en la que las personas las elaboran.

Nada más que finalizar con la convicción de que la música forma parte, de un modo rizomático, del pensamiento y conocimiento de la sociedad y que afortunadamente es difícil de controlar por esa simbiosis que existe entre la necesidad de público y la necesidad del artista.

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